martes, 1 de enero de 2013

Vamos hacia el pluralismo religioso: resumen.


HACIA  UN  PARADIGMA  POS-RELIGIONAL  -  PROPUESTA  TEOLÓGICA
Comisión  Teológica  Internacional  de  la  EATWOT *.


Cada vez se está hablando más del declive del cristianismo en Occidente. El catolicismo y el protestantismo por igual, atraviesan una grave crisis, tanto en Europa como en América del Norte. Son cada vez más los observadores que pronostican que a continuación la crisis va a afectar también a otras religiones. Se sospecha que la crisis no parece deberse a un problema propio del cristianismo, sino a la naturaleza misma de «las religiones» y la incapacidad creciente que éstas experimentan para acomodarse al profundo cambio cultural que está en curso. La hipótesis del advenimiento de un «paradigma posreligional» quiere plantear la posibilidad de que estemos ante una transformación socio-cultural de hondo calado, en la que las «religiones neolíticas» van a dejar de ser viables cuando se implante a fondo la adveniente de «sociedad del conocimiento»[1], que será una sociedad «pos-religional» [2], y que las religiones que no se liberen de sus condicionamientos «religionales» ancestrales se verán abocadas a los márgenes residuales del curso de la historia.
Es obvio que este paradigma-hipótesis estaría conviviendo con fenómenos bien contrarios de conservadurismo religioso, revivals espirituales, carismatismo y neopentecostalismo. Sólo en algunos sectores geográficos puede estarse dando mayoritariamente, pero algunos observadores afirman que crecen los síntomas de que en las capas urbanas, cultas, tanto de jóvenes como de adultos, con acceso a cultura y tecnología... estaría empezando a hacerse presente este paradigma, también en América Latina (¿también en África y Asia?). Prescindiendo de sondeos cuantificadores de campo, nos queremos concentrar en la elaboración teórica de una primera presentación reflexiva e indagatoria de lo que aquí queremos llamar «paradigma pos-religional», que proponemos a debate y contraste de la comunidad de estudiosos de la teología y de las ciencias de la religión, así como de los «pastores» y de todas las personas preocupadas por la evolución actual de lo religioso.

POSIBLE FUNDAMENTO DE LA HIPÓTESIS
Una ampliación del conocimiento humano y un callado enfrentamiento de la ciencia actual con la religión parecerían ser causas intelectuales de este nuevo paradigma, entre otras. El desarrollo de las ciencias está llevando a la humanidad a observarse a sí misma y a hacerse de su religiosidad una idea en gran medida diferente de la que hasta ahora tenía de ella, lo cual repercute en una actitud nueva frente a la religión.
A estas alturas de la historia, la antropología cultural se cree ya en capacidad de poder hacer sobre la religión un juicio diferente al que ésta ha venido haciendo de sí misma, a la auto-definición con la que durante milenios la religión se ha presentado y con la que ha fraguado la opinión mayoritaria de las sociedades tradicionales, hasta hoy. Aunque quede mucho por investigar, y aunque otras ciencias también pueden aportar mucho, la antropología cultural -interdisciplinariamente considerada- cree saber ya cuándo y cómo se fraguaron las religiones, con qué mecanismos sociales y epistemológicos operan, y cuáles son las dimensiones humanas profundas en juego en su relación con el ser humano, individual y colectivo. La novedad de estos juicios es radical, y parece generalizarse y difundirse en las sociedades evolucionadas tan rápida como subliminalmente, generando un cambio profundo de actitud hacia la religión, que estamos interpretando precisamente como la llegada de un nuevo «paradigma pos-religional».
Éstos serían -muy en síntesis- los puntos nucleares de esta nueva visión que la antropología cultural está presentando hoy día sobre la religión:

  1. Las religiones no son «de siempre», no existen desde que el ser humano está sobre la faz de la Tierra. Hoy sabemos que las religiones son jóvenes, casi «recientes». La más antigua, el hinduismo, sólo tendría unos 4500 años. El judeocristianismo, 3200. En términos evolutivos, aun limitándonos a los tiempos del género homo (entre 5 y 7 millones de años), o más todavía de la especie homo sapiens (150 mil o 200 mil años), las religiones son «de ayer mismo». Hemos pasado muchísimo más tiempo sin religiones que con ellas; aunque espirituales, parece que lo hemos sido desde el primer momento: homo sapiens y homo spiritualis parecen ser coetáneos. Las religiones no son por tanto algo que acompaña necesariamente al ser humano, como muestra la historia [3].

  1. Las religiones se han formado en la época neolítica, tras la gran transformación que vivió nuestra especie al pasar de ser tribus nómadas de cazadores y recolectores, a vivir sedentariamente en sociedades urbanas ligadas al cultivo de la tierra, a raíz de la «revolución agraria»[4]. En esa coyuntura evolutiva (tal vez el momento más difícil de su historia evolucionaria) la humanidad ha tenido que reinventarse a sí misma creando unos códigos que le permitieran vivir en sociedad, no ya en bandas o manadas, con derecho, moral, cohesión social, sentido de pertenencia... para ser viable y sobrevivir como especie. En esa coyuntura, nuestra especie ha echado mano de la que es quizá su fuerza mayor desde su aparición como especie emergente: su capacidad simbólica y religiosa, su necesidad de sentido y de experiencia de trascendencia. Quizá podría haber sido de otra manera, pero ha sido de hecho así.

  1. Desde el neolítico hasta nuestros días, las sociedades han sido religiosas, «religió-céntricas», transidas de religión en todas sus estructuras: su conocimiento (y su ignorancia), sus creencias, su cultura, su sentido de identidad, su cohesión social y el sentido de pertenencia de sus miembros, su derecho, su política, su legitimidad, su estructura social, su cosmovisión, su arte... «La cultura ha sido la forma de la religión, y la religión ha sido el alma de la cultura» (Tillich). El impulso religioso, la fuerza de la religión, ha sido el motor del «sistema operativo» de las sociedades. Si exceptuamos los dos últimos siglos, desde la revolución agraria no hemos conocido sociedades ni grandes movimientos sociales ni siquiera revoluciones no religiosas; es claro que sus motivaciones eran también y fundamentalmente económicas y políticas, pero era a través de lo religioso como eran gestionados esos impulsos sociales. La religión misma -con un prestigio cuasidivino, su autoridad incuestionable, sus creencias, mitos, dogmas, leyes, moral... e incluso sus instancias inquisitoriales- fungía como software programador de cada sociedad. Eso ha sido así durante todo el tiempo neolítico -o «agrario» en el sentido amplio que estamos utilizando-, que ahora la antropología cultural sostiene que se está acabando.

  1. ¿Con qué mecanismos internos las religiones han ejercido esta su capacidad programadora de la sociedad? Por medio de:
̵            la creación e imposición de su cosmovisión sobre la sociedad: ella es quien ha dicho a la humanidad, en cada sociedad, qué es la realidad, cuál es su origen, su sentido y sus exigencias morales;
̵            las creencias fundamentales vehiculadas por los mitos sagrados, que han fungido como los presupuestos, axiomas, postulados, presupuestos profundos de cada sociedad, como la arquitectura epistemológica misma de la sociedad humana;
̵            una «epistemología mítica», que ha atribuido a Dios sus propias elaboraciones, para presentarlas como revelación o voluntad de Dios, y así absolutizarlas para dar seguridad a la sociedad humana;
̵            una exigencia radical de sumisión [‘islam” significa ‘sumisión’], de fe [una exigencia primera en el cristianismo], de «creer lo que no se ve» (o lo que ni siquiera se entiende);
̵            ejerciendo con todos estos mecanismos como sistema operativo de la sociedad (lo que se evidencia en los sistemas sociales de los imperios con su religión de Estado, la «sociedad de cristiandad» o los «regímenes teocráticos» en otras religiones, por ejemplo).

A partir de estas premisas podríamos dotarnos ahora de una nueva definición técnica ad hoc de las «religiones» en el sentido que aquí queremos dar al término: llamamos técnicamente «religión» a la configuración socio-institucionalizada que la religiosidad (espiritualidad) constitutiva del ser humano adoptó en la edad agraria, configuración que ha fungido como sistema fundamental de programación y de autocontrol de las sociedades agrarias neolíticas. En esta exposición entendemos «religión» en este estricto sentido técnico, y no en cualquiera de las otras acepciones de la palabra (religiosidad, dimensión religiosa, espiritualidad, institución religiosa...); no tener en cuenta esta precisión de vocabulario nos llevaría inevitablemente a la confusión. Derivadamente, llamaremos técnicamente «religional» a lo relativo a esta «configuración socio-religiosa propia del tiempo agrario o neolítico»
En este sentido, es de notar que el paradigma que queremos presentar es calificado como «pos-religional», no como «pos-religioso», porque continuará siendo «religioso» en el sentido normal del diccionario, en cuanto «relacionado con la dimensión espiritual del ser humano y de la sociedad», aunque cambien las culturas y las épocas; lo llamamos pos-religional porque ciertamente se instalará en la superación de la citada configuración de lo religioso (aquellos modos de funcionar a los que luego nos vamos a referir propios de las religiones que genéricamente llamamos «agrarias» -incluyendo ahí las ganaderas y otras formas más especializadas-).
El prefijo «pos» no lo tomamos en el sentido literalmente temporal (como un «después de») sino en un sentido genéricamente superador: «más allá de». Por ello, igualmente sería válido decir «a-religional», sin posible confusión en la dimensión temporal. «Pos-religional» no significa «pos-religioso» ni «post-espiritual», sino, estrictamente, «más allá de lo «religional», es decir, más allá de «lo que han sido las religiones agrarias», o una «religiosidad sin religiones (agrarias)», una espiritualidad sin la “configuración socio-institucionalizada propia de la edad neolítica” (sin programación social, sin sumisión, sin dogmas...). Obviamente, nos apoyaremos en otras mediaciones, gestos, símbolos, instituciones o «sistematizaciones» de otro tipo, porque la experiencia espiritual humana no puede darse en el vacío...; pero no es éste el momento dirimir este punto.

ELEMENTOS PRINCIPALES DEL PARADIGMA POS-RELIGIONAL
Tratemos de establecer ya los elementos principales de la nueva conciencia «pos-religional» propia de ese fenómeno complejo de la cultura social emergente, consecuencia principal de la ampliación del conocimiento humano.

  1. Las Religiones son otra cosa que lo que tradicionalmente pensábamos, que lo que todavía piensa mucha gente, que lo que ellas piensan de sí mismas y han difundido en la sociedad durante milenios. Las religiones no están respaldadas por una especie de preexistencia que haría de ellas un cuerpo supremo primordial de sabiduría, unas formas de sabiduría divina reveladas por Dios mismo, lo que las convertiría en el único medio de acceso a esa revelación y a la relación con el Misterio. Las religiones -siempre, no se olvide, en el sentido específico que estamos dando al término- son, más bien, un fenómeno histórico, una forma sociocultural concreta que la dimensión profunda de siempre del ser humano ha revestido en una determinada era histórica. No son «la religiosidad misma». No son equiparables sin más a la espiritualidad humana de todos los tiempos.
Las religiones son formas históricas, contingentes, y cambiantes, mientras que la espiritualidad es una dimensión constitutiva humana, permanente, anterior a las formas, y esencial al ser humano... La espiritualidad puede ser vivida en o fuera de las religiones. Podríamos prescindir de las religiones, pero no podremos prescindir de la dimensión de transcendencia del ser humano...

  1. Las religiones son también construcciones humanas... Como hemos dicho, la ciencia y la sociedad ya saben mucho sobre su origen, su formación, sus mecanismos. Ello cambia radicalmente nuestra percepción sobre ellas: las religiones son obra nuestra, creaciones humanas, geniales, pero humanas -a veces, demasiado humanas-, y que deben estar a nuestro servicio, no al revés.
Las religiones -sus creencias, sus mitos, su moral...- no son obra directa de un Dios out there, up there (fuera y encima del mundo), que nos envió ese don de las religiones, sino que son algo que ha surgido de aquí abajo, algo muy terrestre, que nos lo hemos hecho nosotros los humanos, impulsados ciertamente por la fuerza del misterio divino que nos invade, pero según nuestras posibilidades y con nuestros condicionamientos muy concretos
Las religiones se absolutizaron a sí mismas al atribuir su propio origen a Dios. Fue un mecanismo que sirvió para fijar y dar consistencia inamovible a las construcciones humanas que ellas eran, en el afán de asegurar las fórmulas sociales de convivencia con las que la humanidad había logrado dotarse. Hoy estamos perdiendo la ingenuidad, y ese carácter absoluto de las religiones, que durante milenios fue un componente esencial de las sociedades humanas, que nos hizo más fácil y más pasiva la vida de los humanos, se nos evidencia como un llamativo espejismo epistemológico, que habíamos asumido por vía de una creencia, pero que hoy ya no nos resulta ni necesario, ni deseable, ni soportable.

  1. Entonces, no estamos sometidos a las religiones, no estamos condenados a marchar por la historia por el camino acabadamente trazado por ellas, como si fuera un designio divino que marcara previamente -desde siempre, y desde fuera- nuestro destino, como si nos obligara a adoptar las soluciones con que nuestros ancestros trataron de resolver sus problemas y de interpretar la realidad a la medida de sus posibilidades. Si las religiones son construcción nuestra, ello significa que no nos quitan el derecho (ni la obligación) de pronunciarnos ante la historia y de aportar nuestra propia respuesta a los problemas de la existencia, y de expresar con autoconfianza nuestra propia interpretación de la realidad de lo que somos, ayudados por nuestros descubrimientos científicos. No estamos obligados a tomar como verdad intocable e infranqueable las interpretaciones obsoletas y las soluciones ancestrales que se dieron a sí mismas generaciones humanas de hace unos cuantos miles de años, como si aquellas interpretaciones fueran una supuesta «revelación» venida de fuera y de obligado cumplimiento. Ese equívoco «religional» en el que han vivido nuestros antepasados, nos parece, a estas alturas de la historia, una alienación.
Da miedo sentirnos solos, responsables ante la historia, libres ante los caminos religiosos tradicionales, sin un camino seguro e indiscutiblemente obligatorio trazado por los dioses... Esta nueva visión del mundo, este «paradigma pos-religional», genera una autoconciencia humana profundamente diferente respecto a la que nos había marcado la conciencia religional tradicional. Ahora nos sentimos libres de las ataduras «religionales» para dar rienda suelta a nuestra realización personal y colectiva, para asumir plenamente nuestra responsabilidad, nuestras decisiones, nuestra interpretación al propio riesgo, sin ninguna restricción ni coacción supuestamente externa, aunque bien preocupada por sintonizar con el Misterio que nos mueve.

  1. Las religiones, supuestamente las únicas conocedoras del principio de los tiempos y del final del mundo, no son, por naturaleza, eternas, para siempre. Ahora las sabemos más bien temporales, construidas humanamente, recientes, contingentes. Y sabemos que no es imposible que puedan desaparecer. No son esenciales a nuestra naturaleza, y nos han acompañado una pequeña parte de nuestra historia evolucionaria.
Las religiones agrarias están ligadas a la época neolítica: podríamos decir que surgieron de hecho para hacer viable la especie humana al entrar en esa era nueva, la subsiguiente a la revolución agraria. Pero, es precisamente esa era la que los especialistas dicen que actualmente está llegando a su fin. ¿Qué futuro podemos pronosticar a las religiones en una época de transición que anuncia el final de la era que las hizo surgir? Parece plausible la hipótesis de que las religiones («agrarias») pudieran desaparecer. No parece un imposible en sí mismo, ni tendría por qué ser un desastre histórico gravísimo: hemos vivido la mayor parte de nuestra historia «sin religiones» (todo el paleolítico), y está demostrado que ello no impidió nuestra cualidad humana profunda, nuestra espiritualidad.

  1. A estas alturas ha quedado ya indirectamente evidenciada una distinción que se impone. Tradicionalmente las religiones detentaban el monopolio de lo espiritual. Una persona podría ser espiritual, solamente mediante las religiones. Eran consideradas la fuente misma de la espiritualidad, la conexión directa con el Misterio. Religiones y espiritualidad eran todo uno, la misma cosa.

Hoy, como acabamos de expresar, la conceptuación de las religiones está cambiando radicalmente en el paradigma posreligional emergente. Cada día a más personas se les hace evidente que las religiones no son la fuente de espiritualidad, sino sólo unas formas socio-culturales que la espiritualidad ha revestido históricamente; con frecuencia son un freno y un obstáculo para la espiritualidad, que es una dimensión esencial y característica del ser humano, que le acompaña permanente desde su surgimiento como especie. Las palabras religión, religioso, religiones, que tradicionalmente venían cubriendo intercambiablemente todo el ámbito de lo relativo a la espiritualidad, hoy deberán pasar, escrupulosamente, por la criba de la distinción entre lo religioso (lo que tiene que ver con esa dimensión misteriosa del ser humano) y lo religional (lo que pertenece simplemente al ámbito de esas configuraciones socio-culturales e institucionales que hemos llamado religiones agrícola-neolíticas).

EL PARADIGMA POS-RELIGIONAL EN SÍNTESIS
Una vez expuestos estos elementos principales de la visión constitutiva del paradigma posreligional, podríamos tratar de expresar su núcleo argumentador en apretada síntesis:

̵            Primera premisa: Las religiones (no «la religión, ni la espiritualidad, ni la religiosidad...), en el sentido técnico que hemos dado aquí al término, son una creación neolítica, de la edad agraria de la humanidad, tanto productos de ella como causas de la misma.
̵            Segunda: La transformación socio-cultural que estamos atravesando en la actualidad implica, precisamente, el final de esa época agrario-neolítica. Lo que ahora está siendo superado y barrido ha estado en los fundamentos de la sociedad humana y en la forma de la conciencia humana de la especie durante los últimos 10.000 años (desde el comienzo de la edad; ésa es la profundidad del cambio actual). Emerge un tipo nuevo de sociedad, con unos fundamentos distintos -sobre todo epistemológicos- que resultan incompatibles con el “sistema operativo” milenario neolítico. Se impone, por ello, un cambio sistémico tanto a nivel epistemológico como a nivel del tipo de conciencia espiritual de la humanidad. De ahí la radicalidad y la profundidad del cambio epocal que estamos viviendo, un nuevo «tiempo axial».
̵            Consecuencia: las religiones (agrario-neolíticas), identificadas con el tipo de conciencia, cosmovisión y epistemología agrarios, están perdiendo base y entrando en un profundo declive a medida que -por la acumulación de conocimientos científicos, tecnológicos, sociales y experienciales- va emergiendo un tipo de conciencia, de cosmovisión y de epistemología nuevo, incompatible con el tradicional neolítico. Los humanos de la sociedad adveniente ya no pueden expresar su dimensión espiritual en aquella configuración concreta de las religiones «agrarias» (tanto agrícolas como ganaderas), y éstas no logran sintonizar y hacerse entender por la nueva sociedad. Las religiones agrario-neolíticas se ven abocadas por tanto a transformarse radicalmente, o a desaparecer. Por su parte, las personas, comunidades e instituciones de estas religiones, a medida que pasan a la nueva cultura, se van desprendiendo de los mecanismos y de la epistemología agrarios, y van pasando a vivir su espiritualidad «pos-religionalmente».

Para verificar consecuentemente esta hipótesis:

  1. Habrá que profundizar en el concepto técnico de «religiones» agrario-neolíticas, no limitándonos a la referencia a su origen tras la Revolución Agraria, sino adentrándonos en su estructura epistemológica y sus características esenciales, permanentes durante este tiempo de la edad agraria.
  2. Habrá que mostrar más fundamentadamente la afirmación de que estamos ante «el fin de la edad neolítica», detallando concretamente en qué elementos antropológicos sustanciamos esta afirmación, y cuáles son los rasgos de la nueva sociedad que resultan incompatibles con sus religiones.
  3. Y habrá que elaborar un proyecto de acompañamiento a la sociedad en esta época que se avecina de tránsito desde la sociedad agraria a la nueva sociedad.

Concluyendo, llamamos paradigma pos-religional a esa forma de vivir la dimensión profunda del ser humano que se libera y supera los mecanismos propios de las religiones agrario-neolíticas, a saber:
̵            su «epistemología mítica»,
̵            su monopolio de la espiritualidad,
̵            su exigencia de sumisión, de aceptación ciega de unas creencias como reveladas por Dios,
̵            su ejercicio del poder político e ideológico sobre la sociedad, ya sea en regímenes de cristiandad, cesaropapistas, islámicos, de unión de Iglesia-Estado, de imposición de las leyes eclesiásticas sobre la sociedad civil...
̵            su imposición de una moral heterónoma, venida de lo alto, con una interpretación de la ley natural desde una filosofía oficialmente impuesta, con una moral no sometida a un examen comunitario y democrático,
̵            su control del pensamiento humano, con los dogmas, la persecución de la libertad pensamiento, la Inquisición, la condena y ejecución de “herejes”, la pretensión de infalibilidad, de inspiración divina, de detentar la interpretación autorizada de la voluntad de Dios...
̵            su proclamación como «Santas Escrituras» reveladas (en el caso de las «religiones del libro») de las tradiciones ancestrales acumuladas, exaltadas como Palabra directa de Dios, como normativa suprema e indiscutible para la sociedad y para las personas...
̵            su interpretación premoderna de la realidad como un mundo en dos pisos, con un mundo divino sobrenatural encima de nosotros, del que dependemos y hacia el que vamos...
̵            su interpretación de la vida y de la muerte en términos de prueba, juicio y premio/castigo de manos de un Juez Universal que es el Señor supremo de cada religión...

Con el fin de la era agraria, todas estas estructuras cognoscitivas, axiológicas y epistemológicas milenarias, están dejando de ser viables, a medida que adviene la nueva sociedad. Fueron un gran invento humano. Gracias a esas andaderas, las bandas nómadas de cazadores y recolectores lograron reinventar su humanidad haciéndola capaz de convivir en la ciudad, regulada por el derecho, unida por una conciencia religiosa de pertenencia a una colectividad con una identidad atribuida a los dioses... La crisis actual no se debe principalmente a procesos de secularización, o a pérdida de valores, o a la difusión del materialismo o del hedonismo (interpretación culpabilizante normalmente esgrimida por la oficialidad de las religiones), ni tampoco a la falta de testimonio o a los escándalos morales de las religiones, sino a la eclosión de una nueva situación cultural, que culmina la transformación radical de las estructuras cognoscitivas, axiológicas y epistemológicas neolíticas, transformación que comenzó con la revolución científica del siglo XVI, la Ilustración del XVIII y las varias olas de industrialización. Los síntomas sociales son un cierto agnosticismo difuso, la pérdida de la ingenuidad epistemológica, un sentido crítico más acentuado, una conceptuación más utilitarista de las religiones como al servicio del ser humano en vez de como receptoras de una lealtad total por parte de sus adeptos, la desaparición de la idea de «la única religión verdadera» y el desvanecimiento de la plausibilidad de una moral revelada heterónoma; pero el cambio estructural gravita sobre la citada transformación epistemológico-cultural.
No estamos pues ante un fenómeno realmente nuevo, sino sólo ante su radicalización Y no estamos ante una interpretación radicalmente nueva (este paradigma pos-religional), sino ante la toma de conciencia de que el eje de acumulación del cambio es sobre todo epistemológico, y que ello lo transforma radicalmente todo.

Dos cautelas

  1. Como ya señalamos al principio, no estamos queriendo decir que sólo esto es lo que acontece en el campo religioso, como si todo el escenario estuviera actualmente ocupado por esta transformación del paradigma de las religiones agrarias en un paradigma pos-religional. En el campo religioso tienen lugar muchos otros fenómenos, simultáneamente, incluso caóticamente, ya que son en algunos aspectos, contradictorios. Junto a esta crisis de la religión, decimos que se dan efervescencias religiosas y revivals, retrocesos y fundamentalismos. En esta propuesta teológica nosotros hemos centrado nuestro foco selectivamente en un aspecto concreto de la transformación en curso, que no niega todo el resto de elementos presentes. Ocurren otras cosas en el campo religioso, pero también ocurre ésta, y esta propuesta teológica quiere llamar la atención sobre ella, a pesar de su carácter difícilmente perceptible y todavía minoritario que reviste en muchas regiones.

  1. Lo que venimos diciendo tampoco se puede aplicar, indiscriminadamente, a TODAS las religiones. Porque no todas las religiones son «agrarias». Hay una buena cantidad de religiones, todo un género de las mismas, que no han pasado por la revolución agraria y urbana. Conservan en su seno una matriz de experiencia religiosa propia de los tiempos anteriores a la transformación neolítica (a la separación frente a la placenta de la sacralidad de la naturaleza, a la asunción de la transcendencia divina dualista y acósmica, etc.), y no cayeron en la deriva controladora y programadora de la sociedad mediante la sumisión a doctrinas, dogmas, inquisiciones... Aquí podemos ubicar la gran familia de religiones cósmicas, indígenas, animistas... así como otras que, aun perteneciendo históricamente al período neolítico y siendo religiones de sociedades netamente agrarias (agrícolas o ganaderas), se mantuvieron al margen del ese control dogmático-doctrinal, como por ejemplo el hinduismo, una «religión sin verdades». Quiere esto decir que tampoco este paradigma se aplica a todas las religiones. La realidad es pues, más compleja que nuestros intentos simplificadores de comprensión, lo cual nos urge a una mayor precisión, a una más serena humildad y a un mayor interés por el estudio de campo, la investigación y el diálogo.

DE CARA AL INMEDIATO TRÁNSITO
Ésta que estamos haciendo es una propuesta teológica, una profundización teórica para mejor poder transformar la realidad que interpreta (interpretar como forma de transformar). Pero es obvio que tiene repercusiones pastorales, y muy grandes. Porque de lo que estamos hablando es de un tsunami cultural y religioso, de una metamorfosis que tal vez nos hará difícil reconocernos a nosotros mismos en un próximo futuro. Y esta puede ser una situación muy difícil de atravesar para la humanidad; los antropólogos dicen que el tránsito de la sociedad paleolítica a la neolítica, con la revolución agraria, fue la situación más difícil que ha experimentado nuestra especie; tal vez estamos en un momento evolutivo semejante. Se hace necesario plantear cómo acompañar este «transito» que va a realizar o ya está iniciándose en la sociedad, desde las religiones «agrarias», a un nuevo tipo de sociedad cuya realización espiritual va a darse más bien por vías y según modelos que continuarán siendo religiosos pero «pos-religionales», sin que hoy por hoy sepamos concretamente cómo serán esas vías y esos modelos, pues... habremos de inventarlos.
Las religiones se van a ver abocadas -ya lo están siendo en muchos lugares- a situaciones de declive, de pérdida de miembros y pérdida de credibilidad y plausibilidad, por una parte, y por otra van a experimentar la contradicción con sus propios mecanismos agrarios. Ya muchas personas perciben que necesitan transformar su religiosidad, radicalmente, pero sienten punzantemente la contradicción con la doctrina oficial, considerada infalible e inmutable, que les prohíbe todo cambio o abdicación de los principios ancestrales. En algunas sociedades se cuentan ya por decenas de millones las personas que abandonan calladamente las religiones para seguir siendo religiosas pos-religionalmente. Es posible que algunas jerarquías religiosas, prendidas en el espejismo de una lealtad sagrada, prefieran numantinamente hundir a sus propias instituciones religiosas al bloquear su evolución, haciéndolo, con la mejor intención, a la mayor gloria de Dios. Pero es también posible que muchos grupos humanos sean capaces de transformarse. Es bien posible, y lo creemos además deseable, que las religiones agrarias evolucionen hacia unas nuevas formas religiosas (pos-religionales) consistentes con esta nueva sociedad del conocimiento. Se darán cuenta de que igual que la ciencia contradijo con razón el geocentrismo que ellas consideraban incluso revelado, hoy la ciencia nos descubre que el religiocentrismo ha sido un espejismo religional, y que igual que entonces fue posible abandonar la vieja cosmovisión y continuar con la vivencia espiritual, así hoy será posible -y necesario- liberarnos de las ataduras de lo religional, para encontrar la realización espiritual en un nuevo escalón evolutivo.
Todo parece indicar que el Titanic de las religiones agrarias no va a llegar a flotar en las latitudes del océano de la sociedad del conocimiento. Todo parece indicar que no va a durar tanto, y se va a hundir. Pasó su “kairós” (buena noticia), aunque le queda un poco de “cronos” (tiempos). Pero no es el fin del mundo. Es sólo el fin de un mundo, el fin del mundo agrario-neolítico y de su epistemología, y con ello el fin de las configuraciones religionales de la espiritualidad, las que hemos llamado «religiones agrario neolíticas». La vida y su dimensión profunda continúan. Y es deber nuestro comprender lo que está sucediendo, para no encontrarnos luchando contra la Realidad, sino para ayudar a este nuevo parto evolutivo de nuestra especie, para volver a reinventarnos como hicimos al comienzo del neolítico. Es deber nuestro también ser prudentes, no empujar a nadie más allá de sus necesidades ni de sus posibilidades, advertir claramente que la situación es difícil, es un nuevo nacimiento, una metamorfosis, un «cambio de especie», o un cambio de sistema operativo, y que es un momento de riesgos importantes, tanto en el plano social cuanto individual. Es deber de la teología avizorar lo nuevo, no sólo en el aspecto deconstructivo, sino en el constructivo: no sólo lo que ya no podemos creer, sino cómo podemos pues desarrollar en plenitud nuestra dimensión transcendente o espiritual, la cualidad humana profunda que las religiones religionales, después de todo, con más o menos limitaciones, querían apoyar. Muchas cosas están muriendo, es inevitable que mueran, y no acaban de morir, tratamos de ayudarles a bien morir (el “ars moriendi” -el arte de morir- dando vida para otros, dando a luz). Mientras tanto, es todo un mundo nuevo el que trata de nacer, y no acaba de nacer, y queremos ayudarle a nacer.
Las religiones van a verse en la necesidad de reinterpretar y reconvertir todo su patrimonio simbólico, que fue creado bajo los condicionamientos epistemológicos del tiempo agrario. Se trataría de una reelaboración, una «re-recepción» (Congar) de todo su patrimonio, elaborado inicialmente hace milenios, y mantenido históricamente bajo una ignorancia y una incultura de las que hace muy poco que acabamos de salir, gracias al portentoso despliegue de las ciencias. Las religiones habrán de buscar cómo re-comprender, y qué queda -si queda algo- de muchas de las creencias, dogmas, moral heterónoma, ritos agrarios... dentro de esta nueva situación del conocimiento y de los nuevos marcos de interpretación.
Muchos seres humanos, al verse incapacitados de seguir apoyándose en las religiones para sobrevivir espiritualmente, van a experimentar serias dificultades en la integridad espiritual de sus vidas. Como cuando el avión despega y abandona el sistema de apoyo de sus ruedas sobre el suelo, teniendo que pasar a apoyarse en un nuevo sistema de sustentación, totalmente distinto, el de sus alas, la mayor parte de la humanidad va a tener que pasar por momentos de difícil equilibrio en el tránsito de uno a otro sistema axiológico, tan diferentes, y hasta cierto punto, incompatibles, y sin cambio automático.
Lo que viene es un tsunami. Los riesgos son graves, en todos los órdenes. Es deber de la teología responsable avizorar estos problemas y tratar de acompañar este «tránsito» inevitable en el que ya estamos. Tanto en el aspecto teórico como en el práctico, el tema merecería mucha más extensión que la de esta sencilla «propuesta teológica». Nosotros la dejamos aquí, y la entregamos a consulta y debate, deseosos de que sea corregida y mejorada. ¿Podríamos ofrecer, a final de este año, un libro amplio, con las reflexiones, profundizaciones y debates que esta sencilla presentación del paradigma pos-religioso suscite? Quedan ustedes cordialmente invitados.

NOTAS
[1] Tratamos de no hacer énfasis en una caracterización concreta de la nueva cultura o sociedad emergente para no introducir un debate lateral. Nuestra preferencia sería denominarla «sociedad del conocimiento», no en el sentido de sociedad muy culta, sino en el sentido de que el conocimiento probablemente será su «eje de producción y acumulación», es decir, sociedades que viven de producir conocimiento. Sea cual sea esa caracterización, lo importante para nuestro objetivo es atender a la estructura epistemológica de esa sociedad.
[2] Utilizamos los neologismos «religional» y «pos-religional» como conceptos técnicos a ser distinguidos cuidadosamente de «religioso» y «pos-religioso», como luego explicaremos.
[3] Con recelo y resignación aceptamos la palabra «espiritualidad», tratando de no transigir con su innegable connotación etimológica dualista. Es una palabra consagrada por el uso, y es sabido que no la aceptamos como referida a un «espíritu» contrapuesto a una supuesta materia no espiritual... Postulamos una conceptuación más adecuada de lo que por espiritualidad se quiso significar: aquella dimensión de profundidad (Tillich), aquella necesidad de enmarcar nuestras vidas en contextos más amplios (Armstrong), la calidad humana profunda (Corbí), las motivaciones últimas, la mística por la que vive y lucha y con la cual contagia a los demás (Casaldáliga-Vigil)... Para subsanar su limitación, tratamos de reconducir la palabra acompañándola con expresiones paralelas.
[4] Hablamos de sociedad o época «agraria» no en el sentido de sociedad rural o de sociedad agrícola, dedicada al sector primario de la economía, la agricultura, sino refiriéndonos, desde una perspectiva antropológico-cultural, a la sociedad humana posterior a la «revolución agraria neolítica», como catalogación global de una época que llegaría hasta su disolución actual. La llamamos «agraria» en sentido amplio, incluyendo las sociedades ganaderas, que comparten unas estructuras epistemológicas propias de todo ese tiempo neolítico posterior a la revolución sociocultural que se inició con el descubrimiento de la agricultura. Las revoluciones científica (siglo XVI) e industrial (XVIII y siguientes) pueden ser consideradas como el comienzo del fin del neolítico o «edad agraria» profunda, quiebre que actualmente estaría en su fase de culminación. Estas categorías y las afirmaciones necesitan mucha matización; adoptamos pedagógicamente este lenguaje simplificado para facilitar una «presentación» sencilla de este paradigma. Estas precisiones de vocabulario pueden explicar por qué se hace necesario acudir a este artesanal neologismo -perfectamente dentro de las reglas etimológicas de la lengua-, para evitar el equívoco, tanto de equipararlo con lo «religioso» en el sentido normal del diccionario, como de confundirlo indebidamente con lo «anti-religioso» o lo ateo. De todas formas: ¿es el adjetivo «religional» el más adecuado para calificar este paradigma? Creemos que es correcto, que es adecuado, y que es útil (por plástico y efectista), pero creemos que no es absoluto, y que puede ser mejorado, porque quizá no proviene de lo esencial del fenómeno al que se refiere ni tal vez evoca lo que pudiera ser su base material o su especificidad epistemológica. Por eso, nosotros lo proponemos con humildad como provisional y mejorable.

Portal Koinonía.
* “EATWOT” (siglas inglesas) es “ASETT”: Asociación Ecuménica de los/as Teólogos/as (de la liberación) del Tercer Mundo.

martes, 6 de noviembre de 2012

Para el 10 de diciembre Día de los DD.HH.


D E F E N S A   Y   P R O M O C I Ó N   DE   L O S  
D E R E C H O S   H U M A N O S

 

 

OBJETIVOS GENERALES

-          Tomemos conciencia de nuestra dignidad y de la de los demás, y por lo mismo de nuestros y de sus derechos.

-          Profundicemos el sentido humano y cristiano de los derechos humanos.

-          Valoremos, defendamos y promovamos, personal y organizadamente los Derechos Humanos (DD.HH.).

 

CONTENIDO

Introducción

1ª parte: La realidad de los Derechos Humanos

-          Preguntas

-          Comentarios: El 10 de diciembre. Historia. Los 30 DD.HH.

2ª parte: Fundamentos de los DD.HH.

-          Preguntas

-          Comentario: Valoración humana y cristiana

-          El proyecto de Dios en la Biblia

3ª parte: Compromisos personales y colectivos por los DD.HH.

-          Preguntas

-          Comentario: Mayores atropellos. Organizaciones. Acciones

Anexo y poemas

 

Nueva Loja,  diciembre de 2008. PR.


 I N T R O D U C C I Ó N.

 

1. Los derechos humanos son parte de nuestra identidad

            Al comenzar de existir en el seno de nuestra madre, empezamos a tener derechos. Nuestra existencia tiene su valor en sí: debemos ser respetados como seres humanos. Cada uno de nosotros y nosotras tenemos un espacio propio. Podemos decir lo mismo de los animales, de la naturaleza, de la tierra entera, de toda la creación. Existir no da derechos.

            Por otra parte, estos derechos tienen límites. Este límite corresponde a los derechos de los demás. No puedo atropellar los derechos de los demás. Todo derecho va con el deber de respetar los derechos de los demás y de la creación entera. Estamos llamados a vivir en armonía los unos con los otros y con toda la creación. Somos seres responsables no sólo de uno mismo, sino de los demás, de los animales, la naturaleza, la creación toda. Vivir significa vivir en armonía.

            En ese sentido debemos conocer cuáles son nuestros derechos, los derechos de los demás, los derechos de la creación en general. Para ayudarnos se ha proclamado la ‘Declaración Universal de los Derechos Humanos’, en la ONU (Organización de las naciones Unidas), el 10 de diciembre de 1948. La Constitución de cada país asume esta declaración y precisa para sus ciudadanos los Derechos que hay que nos amparan y los deberes que debemos cumplir para lograr una mejor convivencia nacional. En nuestro país, recientemente se ha proclamado los Derechos de los Niños/as y Jóvenes.

            Nuestra vida tiene una doble dimensión: por una parte personal y, por otra, colectiva, que no pueden ser separadas. Lo personal y lo colectivo van juntos, crecen juntos: o nos apoyamos, o nos perjudicamos.

 

2. Los fundamentos de los Derechos Humanos. Nuestros derechos se basan en Dios mismo, siendo él nuestro Creador.

-          Somos ‘imagen y semejanza’ de Dios. Nuestra dignidad nos sobrepasa. Hay en nosotros y nosotras la huella de Dios. Atropellar los derechos humanos, es atropellar la persona, la creación; es atropellar a Dios.

-          La creación es un proyecto de vida: Todo está a favor de los seres humanos, en una búsqueda permanente de armonía de los unos con los otros.

-          Al encarnarse Jesús en nuestra naturaleza, él mismo revela la dignidad de todo ser humano. Jesús es de nuestra carne, y por lo mismo ‘sufre’ de los atropellos a los seres humanos.

-          Somos ‘templos del Espíritu’. Esto se hace manifiesto el día de nuestro bautismo y al recibir el sacramento de confirmación. Estamos habitados por Dios mediante su Espíritu. No podemos maltratarnos y maltratar a los demás sin maltratar al Espíritu Santo.

-          Por esta semejanza con Dios Trinidad, estamos llamados a vivir en Comunidad. Nada es una isla. Todos dependemos de todos. Todos dependemos de la creación.

-          Somos ‘responsables del Reino de Dios’. Dios en Jesús nos ha hecho herederos y artesanos de su Reino, de su proyecto de armonía, de vida y de amor. La creación sigue en marcha en transformación, en mejoramiento. Somos los obreros y a veces los atropelladores del embellecimiento de la creación.

 

3. Como Iglesia, somos promotores y defensores de los Derechos Humanos

            Jesús nos ha enseñado el camino de una vida digna. Allí se encierra el verdadero sentido de la pobreza según Jesús: ‘¡Felices los pobres, porque de ellos es el Reino de Dios!’ (Lucas 6,21). Los pobres que felicita Jesús son ‘pobres dignos’. La pobreza digna está muy opuesta a la miseria que es un atropello al ser humano. Es la meta personal y colectiva: no habrá pobreza individual verdaderamente digna mientras otros vivan en la miseria. Esta pobreza digna supone la satisfacción de los derechos básicos como la alimentación, la salud, la educación, la vivienda, el trabajo, la cultura, el medio ambiente sano. Eso es el gran reto de los cristianos. Las motivaciones para esto son numerosas.

-          Nuestro Dios es el Dios de la Vida y del Amor. Su nombre es ‘Yahvé’ o sea Liberador de los Pobres. Es el significado de los nombres Jesús-Emmanuel: Salvador con nosotros los pobres.

-          La Biblia es la historia de un Pueblo donde Dios se ha revelado para comunicarle su proyecto de vida y de amor y hacerlo realidad con él. Dios ha enviado a su hijo Jesús para confirmar y llevar a cabo este proyecto. Es el Reino.

-          Como Iglesia, somos los heraldos de esta Buena Nueva. Los grandes documentos de nuestra Iglesia confirman este camino: el Concilio Vaticano 2°, Medellín, Puebla y Santo Domingo, particularmente. Podemos también señalar la Doctrina Social de la Iglesia.

-          Los santos y profetas de ayer, y los grandes profetas de hoy son nuestros contemporáneos y nuestros modelos para la defensa y promoción de los Derechos Humanos. Pensemos en las figuras como Monseñor Leonidas Proaño, Monseñor oscar Romero, Monseñor Helder Cámara, Manolo Barreno, Sofía del Hierro...

-          Valiosas organizaciones cristianas se han destacado por su lucha a favor de los Derechos Humanos. Señalemos en particular la CEDHU (Comisión Ecuménica de Derechos Humanos). En la Conferencia Episcopal existe también una Comisión de Derechos Humanos como también en muchas diócesis: depende de nosotros que sean más activas y comprometidas.

 

Retomemos esta invitación: ‘Es divino luchar por los Derechos Humanos’. Unámonos para hacer realidad los Derechos Humanos allí donde están más atropellados. Así haremos nuestro mundo más bello y nuestra vida más feliz.

   PARTE :  LA  REALIDAD  DE  LOS  DD. HH.

 

 

Objetivo: Tomemos conciencia de nuestra dignidad y de la de los demás, y por lo mismos de nuestros y de sus derechos.

 

PREGUNTAS: Dialoguemos entre todas y todos

  1. En nuestro entorno, ¿cuáles son la vigencia y los atropellos a los DD.HH.?
  2. ¿Cuáles son los distintos campos que abarcan los DD.HH.?
  3. ¿Por qué no son los DD.HH. muy conocidos y valorados?

 

 

C O M E N T A R I O S

 

A. TESTIMONIO DE ELSIE MONJE, responsable en Quito de la CEDHU (Comisión Ecuménica de DD.HH.)

-           ‘La mayor violación de los DD.HH. consiste en el deterioro de las condiciones de vida, o sea, el aumento de la pobreza y de la miseria.

-          ‘Otras 2 graves violaciones: la corrupción cada vez más generalizada y el falso pretexto de la delincuencia juvenil para justificar mayor represión policial. Hay delincuencia porque hay corrupción y falta de empleo: la delincuencia juvenil se solucionará por fuentes de trabajo y vigencia de mayor ética’.

 

B. LA FECHA DEL 10 DE DICIEMBRE

            Este próximo 10 de diciembre recordamos 2 acontecimientos importantes:

1. Es el día internacional de los DD.HH.

            Desde 1948, todos los 10 de diciembre celebramos el día internacional de los DD.HH., porque en ese año se proclamó en la ONU (Organización de la Naciones Unidas, 56 naciones en ese entonces) la Declaración Universal de los DD.HH.. En ella constan 30 artículos precisando el contenido y el alcance de los DD.HH.. Más adelante, demos una versión resumida de esta declaración.

2. Es el día internacional de los Pueblos Indígenas

            En el año 1991, en vísperas de recordar los 500 años de la invasión europea y de la resistencia indígena, negra y popular de nuestro Continente, se proclamó, para el año siguiente, el Decenio de los Pueblos Indígenas. Y para que, cada año, recordemos de una manera particular este compromiso, se reconoció el 10 de diciembre como Día Internacional de los Pueblos Indígenas. Es la oportunidad para preguntarnos qué hemos hecho y que estamos haciendo en solidaridad con los anhelos y las luchas de los Pueblos Indígenas para que sean reconocidos, respetados y autónomos.

Aprovechemos esta fecha del 10 de diciembre para informarnos más, saber en qué consisten, comprender su importancia, conocer cómo se los viola y de que maneras tenemos que promoverlos y defenderlos, porque ‘se pierden los derechos que no defendemos’.

 

C. BREVE HISTORIA DEL RECONOCIMIENTO DE LOS DD.HH.

            Vamos a recorrer brevemente las historias de nuestro continente, de Europa y Estados Unidos, y de América Latina.

 

1. En nuestro Continente

a). Desde su organización, los Pueblos Indígenas de nuestro Continente tienen reconocidos 4 derechos fundamentales que son la base de su convivencia. Se trata de las 3 leyes que rigen sus Comunidades y Nacionalidades:

-          No robar, para que se respete el derecho a la vida y a la sobrevivencia de toda persona.

-          No mentir, para que se respete el derecho a la verdad de toda persona.

-          No ser haragán, para que se respete la convivencia pacífica entre todas las personas.

b). Con la llegada de los españoles y europeos, que se pretendían ‘civilizados y cristianos’, se comenzó un proceso de genocidio, destrucción y saqueo nunca visto en la historia de la Humanidad, y que sigue a pesar de todas las proclamas de respeto y progreso de parte de los países industrializados.

c). La imposición de la religión católica y, luego, de las demás religiones cristianas justificó esta situación de esclavitud y saqueo, a pesar de:

-          los 10 mandamientos de Moisés (bien parecidos a los de los Pueblos Indígenas),

-          las denuncias de los Profetas tanto del Antiguo Testamento como de la Primera Evangelización (Bartolomé de Las Casas, Antonio de Montesinos,...),

-          la práctica y las palabras de Jesucristo (particularmente de su mandamiento del amor mutuo),

-          la misión divina de la Iglesia.

2. En Europa y Estados Unidos

a). La primera generación de los DD.HH. fue la de los derechos individuales que protegen a los ciudadanos contra los abusos del Estado. Es el reconocimiento oficial de las ‘Democracia’

-          El concepto de democracia europea. Ya en Grecia, unos 4 siglos antes de Cristo, se hablaba de ‘Democracia’, es decir, ‘el gobierno por el Pueblo’. Pero esta práctica de consultar y decidir con el Pueblo, era el privilegio de los ciudadanos libres, y no de los esclavos. En Inglaterra, a partir del año 1689, existía ‘la voz de oposición a su majestad el rey’.

-          La primera proclamación de DD.HH. fue uno de los frutos de la Revolución Francesa  al final del siglo 18, hace unos 300 años, en 1789. Allí, con la supresión de la monarquía (gobierno totalitario de los reyes y de sus cortesanos), se reconocieron ‘los Derechos del Hombre y del Ciudadano’, cuyas bases eran 3: la libertad, la igualdad y la fraternidad, como ideales de las nuevas generaciones. Los derechos reconocidos eran principalmente civiles y políticos. Se proclamó también la independencia de los 3 poderes del Estado, o sea, entre el Ejecutivo (gobierno), el Legislativo (congreso) y el Judicial (justicia).

b). La segunda generación de los DD.HH. fue la de los derechos laborales que exigen al Estado cumplir con sus deberes

Con el siglo 19, se dieron nuevos logros a favor de los DD.HH., particularmente con el protagonismo de los obreros, en particular con la 2ª revolución francesa de 1848. Lucharon contra la inhumana explotación del capitalismo industrial y financiero. Así, nuevos derechos pudieron ser reconocidos en las Constituciones de los países europeos y norteamericanos: los Derechos Económicos, Políticos y laborales. Estos permiten a los ciudadanos exigir del Estado que cumpla con sus deberes: un empleo digno, el salario justo y el seguro social.

c). La tercera generación de los DD.HH. fue la de los derechos sociales que exigen al Estado que cumpla con la realización de las necesidades básicas de sus ciudadanos.

La Conquista de estos derechos fue uno de los frutos de la revolución rusa de 1918, como son la vivienda, la educación y el acceso a la salud, principalmente.

d). La Declaración Universal, por la ONU, de los Derechos Humanos, dic. 10 de 1948

Las conquistas anteriores se plasmaron en la Declaración Universal de los Derechos Humanos, el 10 de diciembre de 1948, firmada por la mayoría de los países del mundo reunidos en la ONU (fundada en 1945). Esta declaración, votada por 56 países (48 favorables y 8 abstenciones) consta de 30 artículos. En ella, se confirma 3 campos donde se debe proteger y promover los derechos humanos:

-          en lo personal: derechos a la vida, libertad física, seguridad jurídica, la libertad religiosa;

-          en las relaciones con los demás: derechos de la familia y de la pertenencia a una nación;

-          en lo político: derechos civiles y políticos (el voto)…

Podemos notar 4 limitaciones de esta primera Declaración Universal, reconociendo el paso adelante que manifestaba: se insiste más en los derechos individuales y políticos que en los derechos sociales, no se menciona la explotación capitalista (en las fábricas), ni el colonialismo, ni la protección del medio ambiente.

c). La cuarta generación de los DD.HH.

-          Reconoce los Derechos de los Pueblos. En el año 1976, después de una aprobación de la ONU, 10 años antes, de los Pactos de Derechos civiles y políticos, económicos, sociales y culturales, se proclama en Argelia ‘Los Derechos de los Pueblos’. En ellos se establece que todas las naciones, grandes o pequeñas, ricas o empobrecidas, tienen derecho a la soberanía, la paz y el desarrollo.

-          Reconocer los Derechos de los Pueblos Indígenas. El año pasado, la ONU proclamó, después de 15 años de luchas y resistencias, los Derechos de los Pueblos Indígenas. Un fruto de estos últimos, es el reconocimiento, en el artículo primero nuestra constitución, del Ecuador como Estado plurinacional.

 

3. En América Latina

-          Después de la creación, en 1948, de la OEA (Organización de los Estados Americanos), se aprobó, el mismo año, la Declaración Americana de los Derechos y Deberes del Hombre. En 1969, la mayoría de los países del continente firmaron la Convención de San José de Costa Rica donde suscribieron ‘la Convención Americana sobre Derechos Humanos’. Ecuador firmó esta convención y lo tiene inscrito en su Constitución.

-          En Nicaragua, con la Revolución Sandinista (1979-1990), se aprobó, en 1981, una Constitución que se inspiró de los Derechos Humanos en su dimensión individual y colectiva, en particular (por primera vez en las Américas) los de los Indígenas. Su título 4 consta de 6 capítulos que reconocen los Derechos: 1. individuales, 2. políticos, 3. sociales, 4. de la familia, 5. laborales y 6. de la autonomía de la Comunidades indígenas de la Costa Atlántica).

-          En Ecuador en 1997, la Asamblea Popular Constituyente, de unos 300 representantes de organizaciones populares, aprobó un esquema de Constitución de la cual varias partes fueron integradas en la nueva Constitución ecuatoriana, el año siguiente. Consta de 7 secciones sobre los Derechos: 1. fundamentales, 2. de los Pueblos, 3. colectivos, 4. del medio ambiente, 5. políticos, 6. civiles, 7. económicos, sociales y culturales. Hay mucho que sacar de este valioso documento, nuestra Carta Magna.

-          Actualmente, en la ONU, se está redactando la Declaración Universal de los Derechos de los Pueblos Indígenas, con muchas dificultades por la oposición de los países industrializados. Allí, se reconoce los Derechos de los Pueblos Indígenas a la autonomía, la posesión de su territorio con sus riquezas ecológicas y mineras, el respeto a sus culturas y religiones...

 

D. LA DECLARACIÓN UNIVERSAL (10 de diciembre de 1948) DE LOS DD.HH. POR LA ONU (Resumida)

            La declaración de los DD.HH. consta de 30 artículos. He aquí su contenido.

 

“Todas las personas:

  1. Nacemos libres e iguales en dignidad y derechos, con el compromiso de comportarse fraternalmente.
  2. Tenemos todos los mismos derechos y libertades sin ningún tipo de discriminación.
  3. Tenemos derecho a la vida, a la libertad y la seguridad personal.
  4. Nadie estará sometido a esclavitud y servidumbre.
  5. Nadie podrá ser sometido a torturas o tratos degradantes.
  6. Todas las personas tenemos derecho al reconocimiento de nuestra personalidad jurídica.

7.       Somos iguales delante de la ley y tenemos derecho a su protección.

  1. Tenemos derecho a recurrir a los tribunales a solicitarles protección.
  2. Nadie podrá ser arbitrariamente detenido, preso, ni desterrado.
  3. Tenemos derecho a ser oídas por un tribunal independiente e imparcial.
  4. Tenemos derecho a que se presume nuestra inocencia, mientras no se prueba nuestra culpabilidad.
  5. Tenemos derecho a que se respete nuestra vida privada, nuestra reputación, nuestra familia, nuestro domicilio y nuestra correspondencia.
  6. Tenemos derecho a transitar dentro y fuera del país, y tener ahí nuestra residencia.
  7. Tenemos derecho al asilo político, en caso de persecución.
  8. Tienen derecho a una nacionalidad y a cambiarla según su voluntad.
  9. Tenemos derecho a formar una familia después de cierta edad, bastando el consentimiento de los contrayentes.
  10. Tenemos derecho a la propiedad, individual y colectivamente.
  11. Tenemos derecho a la libertad de pensamiento y de religión.
  12. Tenemos derecho a la libertad de opinión y expresión, sin limitaciones de fronteras.
  13. Tenemos derecho a la libertad de reunión y asociación pacíficas.
  14. Tenemos derecho a participar en el gobierno de nuestro país, en funciones públicas y a votar libre y secretamente.
  15. Tienen derecho a la seguridad social para la satisfacción de sus necesidades básicas..
  16. Tenemos derecho a un trabajo digno, a un salario justo, a la protección del desempleo y a la sindicalización.
  17. Tenemos derecho, en el trabajo, al descanso equitativo y a vacaciones periódicas pagadas.
  18. Tenemos derecho a una vida digna, y a la protección de la maternidad, de la infancia, de la vejez y de la invalidez.
  19. Tenemos derecho a la educación elemental gratuita.
  20. Tenemos derecho a participar de la vida cultural, gozar de los progresos científicos y  derechos de autores.
  21. Tienen derecho a que se establezca un orden social e internacional que respeten los derechos de esta declaración.
  22. Tenemos respecto a nuestra organización comunitaria según leyes que aseguran el respeto de nuestros derechos y el de los demás.
  23. Ninguna persona o Estado podrá realizar actos que busquen suprimir algún artículo de esta declaración.”

 

 

‘SI, POR LA NOCHE, LLORAS POR NO VER EL SOL,
LAS LÁGRIMAS TE IMPEDIRÁN VER LAS ESTRELLAS’
Rabindranah Tagore, poeta hindú

 

 


   PARTE :  LOS  FUNDAMENTOS  DE  LOS  DD. HH.

 

 

Objetivo: Profundicemos el sentido humano y cristiano de los derechos humanos.

 

PREGUNTAS: Dialoguemos entre todas y todos.

  1. ¿Cuáles serían las justificaciones humanas y sociales de los DD.HH.?
  2. En cuanto a los DD.HH., ¿qué apoyos encontramos en la Biblia?
  3. ¿Qué sabemos de la defensa de los DD.HH. en nuestra Iglesia católica?

 

 

C O M E N T A R I O S

 

A. VALORACIÓN HUMANA DE LOS DD.HH.

            El valor de los DD.HH. radica en la dignidad de cada persona y en su necesidad natural de vivir en comunidad. El ser humana es fundamentalmente un ser individual, social y espiritual que debe ser protegido en todas estas 3 dimensiones.

 

1. Fundamento humano: la dignidad de todo ser humano

            Toda la creación debe ser valorada y respetada porque es parte de nosotros: ‘es nuestra Madre’, como dicen los indígenas. Al destruir la naturaleza nos destruimos a nosotros mismos. En esta naturaleza, los humanos tenemos un lugar particular: somos la parte más desarrollada de ella. Por esta razón, tenemos una dignidad particular. Todas las sabidurías y religiones reconocen esto: somos hijos e hijas de la naturaleza y del Creador.

 

2. Fundamento social: la dignidad de los Pueblos

            No existe ser humano aislado. Todos somos parte de algún Pueblo, o sea, de una Comunidad de personas unidas por lazos de historia, de cultura y de ideales común, que nos identifican, nos solidarizan. Defendemos este patrimonio para progresar y unificarnos con otros Pueblos. Todo individuo existe por su unión con otros, y por la convivencia universal.

 

3. La sabiduría indígena

            Debemos dar un giro fundamental: se trata de mirar nuestros derechos, no sólo desde la historia europea, sino primero desde la sabiduría indígena. Esta es la matriz de la identidad ecuatoriana y la base para construir un futuro digno y acorde a la realidad de nuestro país y continente. Aquí, hay mucho que descubrir, valorar y promover. Es ese el primer derecho nuestro si queremos construirnos, por una parte, como persona y como Pueblo, y por otra, como cristianos. Desde la sabiduría indígena, hay que volver a nacer para expresarlo todo, asumirlo todo y vivirlo todo: eso es la inculturación.

 

B. VALORACIÓN CRISTIANA DE LOS DD.HH.

            Vamos a profundizar aquí la experiencia bíblica, el mensaje de Nuestra Señora de Guadalupe y los Documentos de la Iglesia Latinoamericana.

 

1. La experiencia bíblica

            Por llamarnos cristianos, la Biblia es nuestra referencia obligada: somos los descendientes espirituales del Pueblo que escribió la Biblia porque Jesús nació en aquel Pueblo. En ella, hay muchas riquezas que sacar. Veamos algunas.

-          En el primer libro de la Biblia, descubrimos que la creación es obra de Dios. En ese sentido, es el reflejo de su vida, de su belleza y de su bondad. Pero el ser humano lo es de una manera especial: Dios nos ha hecho a ‘su imagen y semejanza’ (Génesis 1,26-27). De ahí provienen todos nuestros derechos: somos una parcela de Dios.

-          Luego estos derechos se escribieron en las tablas de la ley gracias a Moisés: son los 10 mandamientos (Éxodo 20,1-17), que expresan el contenido de la Alianza del Pueblo de Moisés con Dios. En esta Alianza, se la identifica a Dios como Yahvé, o sea, el Dios liberador de los pobres, y al Pueblo de Moisés como un Pueblo de iguales. Ver más adelante una presentación del proyecto de Moisés y de los 10 mandamientos.

-          Los Profetas recordaron y profundizaron esta Alianza sellada en el Sinaí. Defendieron los derechos de los pobres y de este Pueblo que había recibido de Dios la misión de manifestarlo por su manera de vivir fraternalmente.

-          Los Sabios, a través de sus libros, nos transmiten un mensaje y una experiencia de resistencia mediante la sabiduría popular. Retoman, a su manera, la defensa del proyecto de Dios puesto en marcha por Moisés y proclamado por los profetas.

-          Con Jesús, se confirma el proyecto de Dios sellado en la Antigua Alianza del Sinaí y se la lleva a su perfección. Jesús resume las leyes del Antiguo Testamento en: ‘Amar a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a sí mismo’ (Lucas 10,27). Pero, él tiene su propio mandamiento que une el amor de Dios al amor al prójimo:‘Ámense unos a otros como yo los he amado’ (Juan 15,12-17). Ese mandamiento del amor mutuo resume la vivencia de todos los derechos: el amor como base de la vida, tanto personal como comunitaria.

Sería muy interesante hacer una lectura de todo el Nuevo Testamento desde la perspectiva de los derechos humanos. Miraríamos en el canto de María un himno a los derechos de los Pueblos, las Bienaventuranzas como la Carta Magna de un convivir universal, el Padrenuestro como el resumen de nuestros derechos (y deberes), el compartir igualitario de la primera comunidad cristiana como el modelo de convivencia social, la carta a Filemón como un canto a la libertad (de los esclavos), el Apocalipsis como la expresión esperanzadora de los pobres…

 

2. El mensaje de Nuestra Señora de Guadalupe

Estamos en México, a los 40 años de la llegada de Cristóbal Colón. La conquista española arrasaba con los Indígenas - hasta 80 millones habrían muerto de los 100 que habría -, destruyendo sus vidas, sus culturas, sus artes, sus sabidurías, sus religiones, su dignidad y sus derechos. El 12 de diciembre de en 1431, María aparecía a los mismos Indígenas, revistiendo su tez, su lengua, sus rasgos, sus símbolos, sus colores, embarazada, nuevamente. Comunicó: ‘Soy la bienaventurada madre de Dios y de sus dioses… Juancito, Juancito, eres digno: mereces respeto… Constrúyanme aquí un templo y ahí, mostraré mi amor, mi misericordia, mi ayuda y mi protección’. Vamos a ver, brevemente, unos mensajes que podemos sacar de esta aparición de María, la primera de América Latina:

  1. El eje de los acontecimientos es una mujer y no un varón, en un tiempo en que los invasores eran puros varones y violaban a las mujeres.
  2. El destinatario el mensaje no es primero el obispo, sino un Indígena, Juan Diego, que María trató con sumo respeto, en un tiempo en que se negaba a los Indígenas la calidad de persona humana.
  3. El rostro de María es mestizo y su manta está llena de símbolos y colores indígenas, en un momento en que se destruía toda seña indígena calificada de diabólica.
  4. María habla no en castellano, el idioma de los invasores, sino náhuatl, el idioma de los Indígenas aztecas, en un momento en que se les obligaba a hablar castellano.
  5. El lugar de la aparición no es la ciudad, una iglesia, un salón del obispado, sino el campo y el campo de los vencidos, más precisamente un cerro donde se veneraba a una divinidad azteca.
  6. María se presenta como madre del verdadero Dios y de los dioses indígenas, en un tiempo en que se destruía todo signo religioso señalado como obra del demonio.
  7. Pide María que, en ese lugar, se le construya un templo donde pueda ‘escuchar los ruegos y lamentos’ de todos los desdichados. Y esto se está cumpliendo, ya que el santuario de Nuestra Señora de Guadalupe en Tepeyac, México, es el más concurrido de las Américas.

Con su aparición en Tepeyac, hace  más de 470 años, Nuestra Señora de Guadalupe nos da varias orientaciones:

-          nos revela el plan de Dios sobre América Latina, valorando la cultura indígena y abogando por un Cristo mestizo;

-          nos manifiesta el rostro femenino de Dios, bastante distinto del que presentaban los españoles;

-          confirma que los Indígenas deben ser los primeros evangelizadores de este continente a partir de su religión.

Nosotros tenemos que ponernos al servicio de ellos, para que la segunda evangelización sea verdaderamente nueva; si no, vamos repetir los mismos errores del pasado. Nuestros maestros, en esto, son los indígenas y los pobres…

En Méjico, María pasó a ser la ‘Madre de la Iglesia de los Pobres en América Latina’, relacionado esta expresión con lo que escribe nuestro Papa Juan Pablo II en su Carta Encíclica ‘El Trabajo Humano’, de 1981, en el número 8: ‘La Iglesia está vivamente comprometido en la causa de la solidaridad, porque la considera como su misión, su servicio, como verificación de su solidaridad con Cristo, para poder ser verdaderamente ‘la Iglesia de los pobres’’.

Nuestra devoción a Nuestra Señora de Guadalupe debe ser particularmente viva, por ser ella la ‘Patrono de América Latina. Dijo el Papa Juan Pablo 2° en Santo Domingo, República Dominicana, en 1992, que Nuestra Señora de Guadalupe ‘es nuestro modelo de Evangelización Inculturada’. Los obispos latinoamericanos, en su reunión con el Papa ese mismo año, nos insistieron en realizar lo que nos pidió el Papa en le año 1984: emprender en América Latina una Nueva Evangelización. Reconocieron a María como ‘la Estrella de la Nueva Evangelización’. Si tenemos un ‘modelo y una estrella’, en la Guadalupana, en esta Virgen Morena, avancemos con confianza en este camino de la Nueva Evangelización, que nos abre nuestra Iglesia con tanta insistencia.

 

3. Los Documentos de la Iglesia Latinoamericana

            Los DD.HH. son inseparables de la fe cristiana: de alguna manera son los derechos de Dios mismo. Podemos decir que el Papa ha sido un gran defensor y promotor de los DD.HH.. Tal vez, fallamos los cristianos en aplicar sus orientaciones. Tenemos sobre todo la gran riqueza de los Documentos Eclesiales del CELAM (Conferencia Episcopal Latino Americana), hechos en Medellín (Colombia, 1968), Puebla (México, 1979) y Santo Domingo (República Dominicana, 1992).

 

-          El Documento de Medellín especificó el papel de ‘La Iglesia en la actual transformación de América Latina a la luz del Concilio’. Sus 16 conclusiones, muy claras y sencillas, analizan la situación social y eclesial del continente, denuncian la pobreza como empobrecimiento y ponen las bases de una solidaridad efectiva con los pobres. En cuanto a los DD.HH., nos invita a ‘estudiarlos, defenderlos y promoverlos’.

-          El Documento de Puebla profundizó ‘La Evangelización en el presente y en el futuro de América Latina’, a la luz de la carta encíclica de Pablo VI: ‘La Evangelización del mundo contemporáneo’ (1975). En 3 partes, analiza la realidad del continente denunciando las ‘estructuras de pecado’, la ilumina desde la fe y propone orientaciones pastorales, desde ‘la opción por la causa de los pobres’. En cuanto a los DD.HH., insiste en la dignidad de la persona y sus derechos individuales y sociales.

-          El Documento de Santo Domingo interpreta ‘La nueva Evangelización’ desde las culturas oprimidas, ‘la promoción humana’ desde la opción por los pobres, y ‘la cultura cristiana’ como camino de Inculturación. En cuanto a los DD.HH., dedica una tercera parte de sus conclusiones a la promoción humana, y proclama ‘al Evangelio como raíz profunda de los DD.HH.’.

 

C. EL PROYECTO LIBERADOR DE DIOS EN LA BIBLIA

            Al salir de Egipto, los Hebreos con Moisés a la cabeza, decidieron vivir en la igualdad para desterrar la esclavitud: “¡Nunca más esclavos!”. Poco a poco, con la ayuda de Dios, fueron asentando leyes que impedían la esclavitud entre Hebreos. Los 10 mandamientos son la institucionalización o legalización de ese proyecto, luego en la organización socio-económica y política en el país de Canaán, y por las leyes sabáticas y jubilares.

 

1.      Los 10 mandamientos en su dimensión original, o sea comunitaria

      Los 10 mandamientos fueron la manera institucionalizada de decir ‘no a la esclavitud’ de Egipto y ‘sí’ a una nueva forma de organización igualitaria en nombre de Dios: ‘Yo soy Yahvé, tu Dios, que te saqué de la esclavitud de Egipto’ (Éxodo 20,1).

  1. ‘No tomes en vano el nombre de Yahvé, tu Dios’. Faraón usaba la religión para oprimir. Yahvé es liberador de los pobres: no usarás su nombre para oprimir, explotar o engañar.
  2. ‘No te hagas estatuas de nada ni de nadie’. Las imágenes sustentaban la magia que era una manera de presionar y de comprar a la divinidad para que obedeciera al suplicante. No reducirás a Dios a obedecer tus intereses individuales.
  3. ‘Acuérdate del día sábado: trabaja 6 días, pero, el 7º día es día de descanso consagrado a Yahvé, tu Dios. Que nadie trabaje’. En la esclavitud de Egipto, se trabajaba todos los días: la producción era lo más importante. Como Pueblo nuevo, había que romper esta situación: el trabajo no es lo primero, sino la dignidad de cada persona, la fraternidad y la fe.
  4. ‘Respeta a tu padre y a tu madre’. Donde el Faraón, había que respetar la jerarquía: hay unos mas grandes que otros. Moisés enseña a respetar a los padres de la familia y de la Comunidad, los ancianos, los sabios, porque enseñaron una nueva manera de creer y de vivir: son los garantes de la Comunidad y del nuevo Pueblo de Dios.
  5. ‘No matarás’. En Egipto, la vida de los pobres nos valía nada; se mataba y había la pena de muerte por cualquiera razón. La nueva ley invita a respetar la vida personal y la de la Comunidad. Pues, la vida se destruye no sólo por el crimen y la guerra, sino también por el hambre, la enfermedad, el analfabetismo, la humillación, la falta de amor.
  6. ‘No cometas adulterio’. Al tener o ir con varias mujeres, se comete una discriminación de la misma mujer, usándola por su placer. La prohibición del adulterio era para promover la igualdad entre varón y mujer: todos somos iguales.
  7. ‘No robes’. Los esclavos no tenían ni derecho ni propiedad: nada les pertenecía; todo se les podía quitar. No robar quería decir: no quitarás a otro sus medios para vivir: su tierra, sus animales, sus herramientas…

8.      ‘No des falso testimonio contra tu prójimo’. El sistema social de los dueños de Egipto tenía como bases la mentira, el engaño, la corrupción. Una nueva vida comunitaria suponía relaciones de verdad, de respeto, de transparencia en las decisiones y los juicios.

  1. ‘No codicies nada de lo que pertenece a tu prójimo’. La posesión y acumulación de tierra y bienes eran la fuerza y las bases del poder del Faraón y su corte. Para promover el compartir y la igualdad había que impedir la acumulación y, por lo mismo, la dominación de unos sobre otros.

 

2.      El proyecto de Moisés comenzó a hacer realidad el sueño de Dios

-          En el Génesis está el esbozo del proyecto de Dios

El proyecto de Dios se encuentra presentado poéticamente en los 2 primeros capítulos del libro del Génesis. Arranca con el llamado de Dios a Abraham, para lograr una nueva organización social y una nueva religión, la de un Dios único y amigo. Los descendientes de Abraham terminaron esclavos en Egipto.

 

-          Con el éxodo se pone en marcha el proyecto de Dios gracias a Moisés

De parte de Dios, Moisés tenía una triple misión:

. Liberar a su Pueblo de la esclavitud de Egipto,

. Sellar una alianza con Dios en el desierto del Sinaí y

. Poner en marcha una organización igualitaria que haga imposible caer en la esclavitud interna o externa.

-          En tiempo de los Jueces, el proyecto de Dios se estructura

La organización puesta en marcha por Moisés se logró durante unos 2 siglos, o sea, el tiempo de los Jueces, cuando el Pueblo de Dios se posesionó de la Palestina, hasta el tiempo de los reyes. Podemos resumir este proyecto socio-político y económico de Moisés en 7 aspectos (resumen de un capítulo del librito de Carlos Mesters: ‘Un proyecto histórico de Dios’).

  1. Contra la jerarquía de los dioses egipcios, se retoma la fe en un solo Dios: si hay un solo Dios creador y padre, todos somos iguales. Las divinidades jerárquicas de Egipto justificaban la dominación de unos sobre otros.
  2. En Egipto, las tierras pertenecían e unos pocos dueños: Faraón y sus allegados. Para los hebreos, la tierra es de Dios que la da a cada familia para que pueda alimentarse. Esta no se podía ni vender, ni comprar. Y si una familia había tenido que empeñarla, a los 50 años regresaba a su primer dueño (El año jubilar). Esto impedía la acumulación.
  3. Faraón detenía el poder absoluto sobre todo y todos. Los Hebreos se organizaron por medio de representantes, primero de los clanes (varias familias), luego de cada tribu (varios clanes). Un ‘Juez’, elegido en una asamblea de todo el Pueblo, hacía de coordinador de las 12 tribus. Esto impedía las dictaduras.
  4. En Egipto, las leyes cambiaban según el Faraón de turno y sus intereses del momento sin que nadie opinara. Moisés dio a su Pueblo unas 10 leyes permanentes, que eran primero la defensa institucionalizada de la organización igualitaria. Esta ‘Carta Magna’ impedía la esclavitud. (Ver el folleto de Carlos Mesters que analiza según una visión comunitaria los 10 mandamientos: ‘La ley de Dios, herramienta de la comunidad’).
  5. En Egipto, la educación escolar era solamente para la élite. Al contrario, los Hebreos crearon su propio abecedario para que todos, a lo menos los varones de todas las familias, pudieran tener acceso a la educación. Esto permitió un despertar de la conciencia y la cohesión de todo el Pueblo.
  6. El ejército egipcio era permanente y mercenario, o sea, pagado, y entraba cualquier. Los Hebreos se organizaban entre ellos, cuando era necesario defenderse o pelear, en autodefensa voluntaria y ocasional, primero por tribu, y, luego, entre todas las tribus. Todos defendían lo de todos, pero no era posible una guerra de agresión.
  7. En Egipto, los sacerdotes eran grandes terratenientes y su culto era hecho principalmente de sacrificios, humanos en muchos casos. Entre los Hebreos, los sacerdotes no tenían propiedades, pero sí dependían del diezmo y de las primicias que les regalaba cada familia anualmente. Su culto consistía en hacer memoria del pasado para identificarse como Pueblo y agradecer a Dios de su Alianza pasada y presente.

 

3.      La leyes sociales de los Años Sabáticos y Jubilares en el Pueblo de Jesús

            El Pueblo de Moisés logró un ideal social muy avanzado: claro que no siempre lo cumplió; era la meta que se proponía bajo la inspiración de Dios. Por eso, decía que las leyes Sabáticos y Jubilares eran una manera de “honrar a Dios”.

 

a).  El año sabático: cada 7 años, se debe realizar 3 cosas.

-          Dejar descansar la tierra (Éxodo 23,10-11),

-          Perdonar las deudas (Deuteronomio 15,1-3),

-          Liberar a los esclavos (Deuteronomio 15,12-18).

Se da la razón de tal proceder en Deuteronomio 15,4: ‘No debe haber pobres en medio de ti’.

 

b). El año jubilar: cada 50 años (7 semanas de años), se recordaba que la tierra era de Dios para todos.

-          Se confirma las leyes del año sabático (Levítico 25,1-7),

-          Se añade la recuperación de su tierra por parte de las familias que la hayan perdido (Levítico 25,8-13).

Se da la razón de esta práctica: ‘La tierra es de Dios: no se puede vender’ (Levítico 25,23).

 

c). El objetivo que persiguen estas leyes es triple:

-          La igualdad: a partir de la protección de los débiles, impedir la acumulación,

-          La justicia: las riquezas son un bien común que debe servir a todos,

-          La alegría, como fruto de las anteriores.

 

d). La misión de Jesús era volver a hacer realidad el años de la gracia del Señor, o sea la igualdad.

Jesús utiliza esta expresión en su primer discurso en la sinagoga de Nazaret, donde proclama cual es su misión: ‘proclamar el año de la gracia del Señor’ (Lucas 4,19). Jesús hacía referencia al año sabático y al año jubilar. Con él, los pobres iban a dejar de ser pobres o sea miserables, maltratados, excluidos, condenados…

Como profeta del Reino, Jesús retomó en su actuar y su predicación, los aspectos más significativos del proyecto de Moisés, en el compartir de bienes (lo económico: Mateo 20,1-16), en la convivencia fraternal (lo político: Marcos 10,42-47) y en su opción por los pobres (lo ideológico: Lucas 10,21). Profundicemos esta dimensión muy concreta y enriquecedora de la práctica organizativa del Pueblo de Dios para orientar a mucha gente sobre estos aspectos afín de crear conciencia de la sabiduría de Dios eficaz ayer y viva hoy.

 

 

 

REFLEXIÓN: ‘YO SOY CULPABLE’ de Pilar Esquivel, periodista mejicana.

 
  ‘Yo, soy culpable del problema mejicano.
Yo, por vivir de ilusiones; yo, por pensar que me salve sola de esa pesadilla;
Yo, que al igual que estos hebreos de hace 3000 años, espero que el maná caiga del cielo.
Yo, por dejar que el gobierno decida de mi destino,
Yo, por abstenerme de participar en la vida política, sea por tranquilidad, sea por egoísmo;
Yo, por buscar falsos profetas o compadrazgos interesados y
no querer ver los signos de la crisis que nos mata.
Yo, por preferir el bienestar inmediato a la verdad;
Yo, por comodidad, conformismo y por muchas cosas más.
Yo y todos los mejicanos que así pensamos y actuamos sin ir más lejos.
Yo, soy culpable porque soy parte del Pueblo y,
como se dice, ‘cada pueblo tiene el gobierno que se merece’.
Para terminar: Si aceptamos que la culpa de los males que aquejan al pueblo mejicano es nuestra,
hay que aceptar también que la solución está en nosotros.
Me atrevo a decir que:
Así como yo soy culpable, también yo soy la solución de nuestros males comunes.
Yo, con mi trabajo arduo y responsable; yo, aquí y ahora’.
 

 

 


   PARTE :  COMPROMISOS  PERSONALES  Y  COLECTIVOS  POR  LOS  DD. HH.

 

 

Objetivo: Valoremos, defendamos y promovamos, personal y organizadamente los derechos humanos.

 

PREGUNTAS: Dialoguemos entre todas y todos

  1. En nuestro medio, ¿dónde se atropella más los DD.HH.?
  2. ¿Qué organizaciones conocemos que luchan por los DD.HH.?
  3. ¿Qué vamos a hacer personal y colectivamente por los DD.HH.?

 

 

C O M E N T A R I O S

 

A. LOS MAYORES ATROPELLOS A LOS DD.HH., UBICÁNDOLOS POR CAMPOS

-          Nivel personal: En lo corporal y espiritual (inteligencia, voluntad, afectividad), Abusos sexuales, Materialismo...

-          Nivel familial: Violencia contra la mujer, Madres abandonadas, Desvalorización del trabajo femenino (Trababjadoras domésticas, Invernaderos), Machismo, Maltrato a los hijos, Mayores olvidados, Esclavitud en las Maquilas,...

-          Nivel económico: Corrupción, Falta de empleo, Bajos salarios, Condiciones inhumanas de trabajo, Deuda externa, Neoliberalismo, Impuestos desmedidos, Desigualdades, Privatizaciones, Emigración...

-          Nivel político: Exclusión, Privatizaciones, Base norteamericana de Manta, Plan Colombia, ALCA...

-          Nivel social: Enfermedades, falta de Educación, de Vivienda, de Infraestructuras en el campo, de Seguro social, Niños de la calle, Emigración...

-          Nivel cultural: Telenovelas, Analfabetismo, Racismo, Imposiciones, Modas...

-          Nivel religioso: Falta de participación de los seglares y de la mujer, Mercantilismo, falta de Inculturación, Privilegios por los cargos...

-          Nivel ecológico: Texaco en el Oriente derramando petróleo, Manglares en la Costa destruidos por las camaroneras, Pesca indiscriminada en Galápagos, Deforestación en la Sierra que crea sequías...

 

B. ORGANIZACIONES QUE APOYAN LOS DD.HH.

-          Al nivel local: Comisaría de la mujer, Veedurías, Fundación ‘Nosotras’ y ‘Manos amigas’ (Niños de la calle), Alcohólicos anónimos, Medicina natural, Grupos culturales, ...

-          Al nivel eclesial: APD (Asamblea del Pueblo de Dios, con Manolo Barreno) por la unión de las religiones y contra el pago de la deuda externa... Ecumenismo, Doctrina Social de la iglesia, ...

-          Al nivel nacional: CEDHU (Comisión ecuménica de los DD.HH.), CCCC (comisión Civil Contra la Corrupción... Ministerio de Bienestar Social, del medio Ambiente. INFAA. Casa de la Cultura.

-          Al nivel continental: Grito de los Excluidos/as (con la CEDHU), Foro Social Mundial (Porto Alegre, Brasil)...

-          Al nivel internacional: Amnisty Internacional (Inglaterra), Tribunal Internacional de La Haya (Holanda), Corte Penal Internacional (Roma)... Los Convenios Internacionales: No proliferación de Armas Nucleares, medio Ambiente, Pesca,

 

C. ACCIONES A REALIZAR (completando)

 

1.      Método de trabajo

-          Informarnos personalmente (conociendo la realidad nacional e internacional, y de leyes). Concientizar a otros individualmente y colectivamente (compartiendo conocimientos).

-          Unirnos y reunirnos (para una información y formación permanentes, a la luz de la Palabra de Dios). Organizarnos (a distintos niveles, comenzando por la familia). Evaluar para mejorar.

-          Planificar acciones, primero al nivel personal (qué hacer y qué no hacer), luego al nivel colectivo, y en fin solidarizándonos con actividades de otros (privilegiando luchas colectivas no violentas).

-          Celebrar humana y religiosamente los avances de los Derechos Humanos entre nosotros.

 

2.      Fechas importantes a celebrar

-          Febrero 14: día de la amistad y del amor;

-          Marzo 8: día internacional de la mujer;

-          Mayo 1º: día de los trabajdores/as;

-          Junio 1º: día internacional del Niño;

-          Octubre 12: día de la resistencia indígena, negra y popular en América Latina;

-          Noviembre 25: día de la no violencia contra la mujer;

-          Diciembre: celebración por la resistencia del cacique Jumandy (1578)

-          Diciembre 10: día internacional de los DD.HH. y de los Pueblos Indígenas;

-          Diciembre 12: fiesta de Nuestra Señora de Guadalupe, patrona de América Latina; Día Internacional del Medio Ambiente; etc.

 

3.      Celebraciones de nuestros Héroes y Mártires

-          Febrero 11: Jaime Hurtado, líder político asesinado en Quito (1999);

-          Marzo 24: martirio de Monseñor Oscar Romero (1980);

-          Agosto 31: muerte y resurrección de Monseñor Leonidas Proaño (1988);

-          Septiembre 26: asesinatos de Lázaro Condo y Cristóbal Pajuña, líderes indígenas del Chimborazo (1974);

-          Octubre 31: Alonso Illescas, fundador de la Comunidad Negra de Esmeraldas; y otros y otras de nuestra devoción particular.

 

4.      Otras acciones

-          La Religiosidad Popular es nuestro espacio de expresión creativa, de resistencia colectiva y de inculturación, en particular con Nuestra Señora de Guadalupe.

-          Boicot a los productos de la Texaco, la Cocacola (símbolo norteamericano), la Brahma (propaganda abusiva), la gorra (que suplanta el sombrero), privilegiando los productos y vestidos ‘orgullosamente ecuatorianos’.

-          Valorar plantas, flores, árboles, pájaros, la medicina natural, la sabiduría indígena, el idioma quichua, las fiestas del solsticio y equinoccio, las danzas folklóricas y las músicas propias, …

-          Privilegiar los periódicos, la radio y las revistas de información a la Televisión…

 

5.      Compromisos inmediatos: ¿Qué vamos a hacer...?

-          Para el 10 de diciembre, día internacional de los DD.HH. y de los Pueblos Indígenas.

-          Para el 12 de diciembre, fiesta de Nuestra Señora de Guadalupe, patrona de América Latina.

-          Para la Navidad, celebración familiar en el compartir y la sencillez, dejando la entrega de regalos para el 6 de enero, fiesta de los Magos.

-          Para el 31 de diciembre, en los Testamentos y la quema del Viejo, denunciar los mayores atropellos del año y sembrar esperanza.

En la Comunidad nuestra, mejorar las relaciones interpersonales, de estudios, trabajos manuales y pastorales.

 

 

 

 EL  ANALFABETO  POLÍTICO  (Bertold Brecht).

 
El peor analfabeto es el analfabeto político:
El no oye, no habla, no participa en los acontecimientos políticos.
 
No sabe que el costo de la vida, el precio de los frijoles, del pescado,
De la harina, del alquiler, del calzado y de las medicinas
Dependen de las decisiones políticas.
 
El analfabeto político es tan animal que se enorgullece
E hincha el pecho al decir que odia a la política.
 
No sabe, el imbécil, que de su ignorancia provienen
La prostituta, el menor abandonado, el asaltador y el peor de todos los bandidos
Que es el político aprovechador, embaucador y corrompido,
Lacayo de las empresas nacionales e internacionales.
 

 

 

 

 

 

 

 

Anexo :  CELEBRAR  Y  DEFENDER  LOS  DERECHOS  HUMANOS

 

El 10 de diciembre, al mismo tiempo de ser el aniversario de la primera declaración universal de los derechos humanos en la ONU (Organización de las Naciones Unidas) en 1948, es el Día Internacional de los Pueblos Indígenas. La fijación de tal día fue otorgada en 1991, en vísperas de los 500 años de la invasión europea de nuestro continente y de la consiguiente resistencia indígena, negra y popular de sus habitantes. Es porque, a partir de esos años, los pueblos indígenas pasaron a ser protagonistas de una nueva historia del continente. Tienen suficientes sabiduría, valentía y dignidad para proclamar y hacer realidad su lema: “¡Nunca más un mundo sin nosotros; nunca más una Iglesia sin nosotros!”.

Recordemos que nuestra constitución retoma, para toda la nación ecuatoriana en su artículo 83, las tres grandes leyes de los pueblos indígenas, textualmente en quichua y castellano: “Ama killa, ama llulla, ama shwa. No ser ocioso, no mentir, no robar”.

Las celebraciones que se darán este 10 de diciembre, tanto por los Pueblos Indígenas como por los derechos humanos, nos hacen tomar conciencia que somos parte de la larga historia del reconocimiento y apropiación de estos derechos. Podemos marcar las varias etapas de la proclamación de estos derechos. En 1789, la revolución francesa proclama los Derechos del Ciudadano, con los primeros pasos de la democracia europea, o sea la participación ciudadana en los asuntos nacionales. Luego vienen los Derechos Laborales por las luchas de los obreros en el siglo 19: incluyen unos derechos económicos, políticos y sociales que el Estado debe cumplir: empleo digno, salario justo y seguro social. En la primera mitad del siglo 20, después de la revolución rusa de 1918, se proclaman los Derechos Sociales para responder a necesidades básicas como la vivienda, la educación y el acceso a la salud, principalmente. La Declaración Universal de los Derechos Humanos por la ONU, el 10 de diciembre de 1948, busca confirmar estos derechos.

Pero estos derechos se quedan en su dimensión individual. El despertar de los pueblos empobrecidos logra hacer reconocer la dimensión colectiva de los derechos humanos. En 1976, en Argelia, se proclama los Derechos de los Pueblos, para el respeto de su independencia contra la colonización, del valor de sus riquezas humanas, de la propiedad de sus riquezas mineras y de su participación en las decisiones mundiales que los afectan. El año pasado, la ONU proclamó, después de 15 años de luchas y resistencias, los Derechos de los Pueblos Indígenas. Un fruto de estos últimos, es el reconocimiento, en el artículo primero nuestra constitución, del Ecuador como Estado plurinacional.

Día grande el 10 de diciembre. Día también de gran compromiso, porque sabemos que “es divino luchar por los Derechos Humanos’. Unámonos para hacerlos realidad en todas sus dimensiones personales y colectivas. Así haremos nuestro mundo más bello, justo y fraterno. !Feliz día a todos los luchadores por los Derechos Humanos! ¡Feliz día para los dignos Pueblos Indígenas!